9 oct 2013

El plan

Los minutos no pasaban. La falta de sueno le estaba jugando una mala pasada. Nino estaba indeciso y no dejaba de poner sus planes en tela de juicio. Era capaz de llevar esto a cabo? Y si fallara? Y si su hermana lo estuviera estafando?  Y si su padre lo arruinara todo de nuevo en otro país? Que sentido tendría todo esto? 
Tomó su teléfono e hizo una llamada, aunque Juana le había hecho prometer que no debía contactar a nadie, por su propia seguridad y por la de la persona que se viera involucrada con ese llamado. 
"Hola, que sorpresa..." Dijo Carola con una voz suave y serena pero sin mucho entusiasmo.
Nino se quedó en silencio, no sabia que decirle, temía meterla en problemas. 
"Nino tengo identificador de llamadas, se que sos vos pero si no me respondes voy a empezar a pensar que estas muy mal, que te quedaste mudo, que estas secuestrado..."
"Hola, perdoname  no quiero preocuparte ni molestarte" interrumpió Nino cuando se dio cuenta que ni había comenzado a contarle lo que realmente pasaba y ya la estaba preocupando. 
"Como estas? que raro tu llamado" dijo ella intrigada.
Nino pensaba si decirle o no decirle. Acaso no era egoísta contactarla ahora, 2 anos después de haberla dejado? Mientras pensaba en esto se dio cuenta que no la llamaba para pedirle ayuda, ni para contarle sus penas. Había llamado a Carola para despedirse pues era la única persona que sabía su historia y la de su familia. Era la única persona en el mundo que conocía sus virtudes, sus defectos, su pasado, sus culpas y sus secretos más oscuros. Carola era para Nino su persona en el mundo, la que le había dado todo el amor que él nunca había podido dar a nadie. Era la única real testigo de su verdad y si algo malo llegara a pasar, merecía saber la verdad. No le gustaría dejarla "preocupada" por el resto de su vida.
Nino tomó aire y Carola lo escuchó. En 5 minutos sin interrupciones del otro lado del teléfono  le contó todo lo que había sucedido en los últimos 2 días. 
Ella había querido interrumpirlo cuando le había comenzado a hablar de la francesa. Pero Nino continuó, sin pausas, como si se tratara de una confesión.
"Me gustaría abrazarte" dijo Carola cuando Nino terminó su cuento. Ambas voces de cada lado del teléfono temblaban y se quebraban en un sonido agudo de angustia y temor.
Ella agradeció su llamado, ofreció su ayuda para cualquier cosa que necesitara y se despidió.
Con ese llamado Nino se sintió mejor. Despertó a su hermana y preparó unos mates.
Cada uno tomó su camino. El se fue al banco y ella a buscar a su padre.
3 horas más tarde Nino esperaba en el restaurante de la esquina de su antigua casa, donde varias veces habían ido a comer como una familia, cuando su madre vivía. En general era a modo de festejo porque su padre había cerrado algún negocio importante. Anos más tarde había entendido que para su padre cerrar un negocio significaba ganar una apuesta. Pero la ignorancia hace a la felicidad y en aquella época tanto él como Juana, habían sido felices.
Tanto tiempo había pasado Nino olvidando y borrando su pasado... y sin embargo estaba parado en el mismo lugar, como si nada hubiera pasado, esperando a su familia.
Aún no había recibido noticias de Juana pero ella le había pedido que no la llame porque arriesgaría el plan. El tenía 3 pasajes de avión a Chile para esa misma noche. Pasarían el día en lo de Carola y luego ella los llevaría a Ezeiza.
Juana no sabía qué planes había hecho su hermano. Sólo le había indicado que resolviera algún modo de escape fuera del país.
Finalmente y después de una larga espera, sonó su celular. El atendió. Era...

a) Juana. "Estamos llegando pero venimos con un problemita..."

b) Lugo "Hola pibe..."

c) Isabelle "No pensabas llamarme?..."

Elegí una opción y completa la frase así la seguimos!

24 sept 2013

La vida sin escapatoria

"Manana voy al banco. Hoy vos te quedas acá y juntamos todo lo que hay". Se quedó en silencio. Ayer nomas pensaba en la vida sin escapatoria de sus amigos, a la que no quería entregarse. Y ahí estaba con el peso de su historia colgada al cuello: su padre. Le faltó el aire. "La vida sin escapatoria" balbuceó en medio de una respiración entrecortada mientras se agarraba la cabeza con ambas manos como si quisiera sacársela.
Hace anos que Nino escapaba, de su familia, de su historia, de los compromisos, de las deudas, de las promesas incumplidas y de aquellas responsabilidades que no se eligen, simplemente se heredan.
Esta vez el plan de escape no era hacia una playa, esta vez había promesas que cumplir y cuentas que saldar. 
Juana lo miraba e intentaba ponerse en sus zapatos, la empatía con su hermano nunca le había salido fácil.  Aun no podía perdonar sus ausencias, pero lo necesitaba. En los últimos anos se había convencido de que no necesitaba a nadie, de que era ella contra el mundo. Y allí estaba, pidiendo ayuda a la última persona a la que deseaba ver.
"Si hace 2 semanas alguien me hubiera dicho que iba a hacer un viaje familiar, me hubiera cagado de risa" dijo Juana con una media sonrisa, intentando cortar el frío silencio que parecía rebotar entre las paredes.
"Todavía no puedo creerlo" respondió Nino devolviendo una sonrisa a su hermana.
Su vida cambiaría para siempre. No tenía tiempo de despedirse de sus amigos, ni de renunciar a su trabajo, ni de tantas cosas... Pero su hermana parecía haberle sonreído con sinceridad y eso lo conmovió.
Juana y Nino pasaron el resto de la tarde y el domingo entero recorriendo el mercado negro, encontrándose con viejos amigos que mueven cosas de un día para otro. Para las 5.43 am del Lunes, el departamento estaba casi vacío. Parecía un robo. Así debía ser. 
A Nino le hubiera gustado vender sus cosas por mejor precio y a compradores mas honestos, pero no había tiempo. Ademas, eso les ganaría unas horas cuando Gustavo fuera en busca de Nino. Probablemente pensaría que le habían robado porque aun había varias cosas desparramadas por todos los rincones del departamento. Y no seguiría su rastro con tanta vehemencia ya que asumiría que no tendría plata para pagarle ni escapar con su padre. Al menos no hasta que hablara con aquellos "amigos" que habían comprado sus cosas. Ambos sabían que ese momento no tardaría en llegar y que esos amigos no eran mas que comerciantes, que venden cualquier cosa, desde partes de autos hasta información. 
Juana ya no temblaba tanto. La adrenalina le había bajado un poco la ansiedad. Fumó unas pitadas de faso y se acostó sobre una pila de ropa tirada en el piso. Nino miraba el amanecer y revivía en su mente cada segundo de las últimos 2 días como una película en cámara rápida. Faltaban solo unas horas para que abriera el banco, solo quedaba rescatar a su padre y decidir el próximo destino. 

a) Sonó el timbre. Juana se despertó de golpe tocándose el corazón. Eran las 7 am del Lunes. Nino agarró el tubo del portero indeciso. Su hermana le dio su aprobación asintiendo con la cabeza. "Quien es?" dijo con voz de dormido y molesto. "Isabelle, no me llamaste y tenia ganas de verte", dijo la francesa con entusiasmo.

b) Eran las 9.45 am cuando Juana escuchó la alarma del teléfono de su hermano, lo miró y dijo "Nos encontramos acá en 1 hora y media. Vos anda al banco, yo me encargo del viejo. Con lo que me diste sobra". No hubo discusiones, ya estaba todo planeado.
Habían pasado ya 2 horas y Nino estaba solo, parado en la puerta de su casa, con el auto cargado y 3 pasajes de avión a Santiago de Chile. 

c) Los minutos no pasaban. La falta de sueno le estaba jugando una mala pasada. Nino estaba indeciso y no dejaba de poner sus planes en tela de juicio. Era capaz de llevar esto a cabo? Y si fallara? Y si su hermana lo estuviera estafando?  Y si su padre lo arruinara todo de nuevo en otro país? Que sentido tendría todo esto? 
Tomó su teléfono e hizo una llamada, aunque Juana le había hecho prometer que no debía contactar a nadie, por su propia seguridad y por la de la persona que se viera involucrada con ese llamado. 


Vota la opción que mas te guste y la seguimos!

17 sept 2013

Las fichas

"Bueno, espero que estés dispuesto a escuchar y a ayudar...viste la francesa que te agarraste?..."
En una milésima de segundo Nino sintió que que sus hombros se desarmaban en un hormigueo y sus oídos zumbaban. Lo único que escuchaba era la voz de su hermana diciendo "la francesa, la francesa, la francesa", como una campana que repite su sonido incesablemente. Las fichas no caían. 
"...pensaste que fue casualidad? que surgió? ... vos siempre tan inocente! Como se nota que tu vida fue bien distinta a la mía!"
Nino estaba pálido. Los ojos de Juana lo condenaban pero su boca no decía nada. Esperaba que él dijera algo, que hiciera preguntas.
"Te lo voy a explicar, tranquilo. Isabelle labura para Gustavo, es puta! El viejo forro te la mando para que te echara una miradita de cerca, que viera cuanta guita tenes, que te saque la ficha... y la rutina también" Juana encendía otro cigarrillo con su pulso acelerado y evitaba la mirada atónita de su hermano.
"Es puta?? No entiendo, me ofreció casamiento para vivir conmigo? Para afanarme? Y yo como un pelotudo pensando en la visa! Vos de donde la conoces?"
"La visa? Si no tiene papeles! Esta re encanutada la pobre mina. Gus le esta dando unas chances con este laburito a ver si se porta bien, a ver si le da mas libertad. Nunca se iba a casar con vos, te hizo ese verso porque el viejo vive alardeando de su hijo viajero" decía Juana con la soltura de quien habla del tiempo.
"Y vos? de dónde la conoces? Lugo y Gustavo los prestamistas del viejo? Vos me estas jodiendo?" Nino había conocido a los prestamistas preferidos de su padre en varias ocasiones. Eran pesados. Si ella no lo hubiera tomado de los hombros en aquel momento, Nino hubiera seguido con sus preguntas. Nada tenia sentido.
"Yo hago negocios con Gus, es otra la relación. Yo siempre fui libre, nunca me tuvieron atadita como a la francesa. Pero ella me contó lo del viejo y me vine. Es así. La mina te quiere ver de cerca, quiere que la llames, que te enrosques. Es muy buena en lo que hace. Ni se imagina que te iba a contar porque sabe que no hablamos, viste? Bueno, eso no es secreto de estado. La ibas a llamar, o no?"
Nino se avergonzó de no haber sabido reconocer un estafa, después de todas las que había presenciado en su infancia de la mano de su padre. 
"Si, la iba a llamar. Sigo sin entender que pasa con el viejo, que pasa con vos..." Nino estaba abatido, la imagen de la francesa y de la noche anterior lo hostigaban.
"Yo me vine a avisarte, me estoy arriesgando, voy a tener que salir del país porque estos locos tienen una cadena de delincuentes en toda la Argentina, tienen mas sucursales que Carrefour y si se enteran que te lo dije... me matan a mi, a vos y al viejo. Y la hacen bien eh... Jamas nadie se entera" 
Las palabras de Juana eran duras y ella se mostraba entera, pero no podía evitar morder sus labios con fuerza. Desde chica mordía sus labios cada vez que sentía que iba a llorar, intentando contener las lagrimas. Su pera temblaba un poco pero después de anos, parecía haber dominado la técnica. Sus ojos estaban secos.
"Y el viejo dónde esta? Desapareció de verdad o esto es una transa de Gustavo?" preguntó Nino mientras se agarraba la cabeza. Por un lado quería indagar sobre los negocios de su hermana, por otro no quería escuchar que su abandono la había llevado a la prostitución. El tenia 15 cuando su madre murió, pero ella tenia 13. El se fue, pero ella se quedó.  
Juana agarró la cara de su hermano con fuerza y la sacudió de lado a lado esperando que despertara, que la acompañara en su pánico.
"Pero no entendiste nada pibe? Parece que no hubieras pasado un día con el viejo! Les debe guita, entendes? Les debe mucha guita. Yo no la llego a cubrir ni a palos. Entonces quieren ver si vos la podes cubrir, si no directamente lo hacen desaparecer. Es verdad que el viejo desapareció  pero lo encontraron. Gus quería que fueras a verlo para que te asustes y para ver si estabas dispuesto a poner la guita. Lo de la francesa es un plan alternativo".
Nino sacó las manos de Juana de su cara y las colocó entre las suyas. "Ok. Que es lo que vamos a hacer? Hacemos lo que a vos te parezca. Vendo todo, no se". Intentaba ofrecer a su hermana consuelo y seguridad, sentía que se lo debía. Pero su desconcierto atravesaba sus manos y las de su hermana parecían incontenibles. Esos dedos temblorosos no cesaban con su cobijo.
"Tenemos 2 o 3 opciones. La llamas a la francesa, le demostras que tenes guita, vendes lo que tengas que vender. Pagas y dentro de unos meses volvemos a pasar por lo mismo... Porque el viejo no aprende nunca y esta cada día peor. O la llamas a la francesa, le mostras que no tenes un mango partido al medio y nos olvidamos del viejo. Vos haces la tuya, yo hago la mía. O vendes todo ahora ya y sin que nadie se entere, lo saco al viejo coimeando al vigilante de Paulo que lo tiene bajo llave y nos vamos todos a la re mierda, bien rápido y bien lejos de este país. Empezamos de cero y esta vez me ayudas con el viejo, no se...lo atamos. Pero vive con vos... Que me decís? Buenas ideas las mías? Que queres hacer?".

a) La llamo a la francesa, pero tiene que estar todo bien pensado y tenemos que estar de acuerdo los dos...
b) Manana voy al banco. Hoy vos te quedas acá y juntamos todo lo que hay...
c) Tengo una mejor idea, pero hay que hacer las cosas con calma y con inteligencia...

Vota cual te gusta mas! Y si queres completa la frase!


11 sept 2013

La familia

"A dónde vas pibe? Vos y yo tenemos que hablar". Esa voz ronca era inconfundible. Nino detuvo su paso y giró.
Allí estaba, una joven muy provocativa, con olor a tabaco y ojeras pronunciadas. Nadie hubiera imaginado que se trataba de su hermana, siempre habían sido muy distintos. Tanto que Roberto solía hacer bromas sobre su paternidad. "Esta es hija del lechero" decía con su característica risa sardónica. 
Habían pasado 7 anos desde la última vez que Nino la había visto. Aquella vez se había quedado sentado en el restaurante, mientras miraba por la ventana como Juana tomaba una línea de cocaína de la mano de un extraño mientras éste intentaba meter su otra mano debajo de su vestido.
Había decidido no saludarla, la hubiera avergonzado.
En sólo un segundo, todas esos recuerdos pasaban por su mente. Sintió que su estómago se retorcía. Lo invadió la culpa y la vergüenza. 
Juana no había cambiado mucho, su mirada era la misma, pero se veía cansada y su piel estaba más amarilla y porosa. Las bolsas debajo de sus ojos y el temblor de sus manos delataban su estado. 
"Vos te borraste pibe, pero somos familia y ésta vez me vas a tener que ayudar". 
Nino asentió y la abrazó intentando calmar sus nervios, queriendo borrar sus recuerdos y curar sus heridas.
Juana temblaba, pero era un hielo. Hace ya mucho tiempo que había olvidado el valor de un abrazo honesto. Miró a Nino con desprecio. "Tenes que ayudar al viejo, necesita 15 lucas, pero no te preocupes, está bien guardado por ahora".
Nino sentía un calor que le recorría el cuerpo. "Qué pasó? Dónde está?"
"Ah buen, bien, ahora te importa" respondió Juana con ironía.
"Siempre me importó" quiso explicar Nino con una voz quebradiza y una mirada insegura, llena de lágrimas.
"Vos te borraste con tus viajes pero yo me lo fumé todos estos anos. Ahora necesito salir del país, de urgencia. Me vas a ayudar esta vez o tenes alguna otra cosita que hacer?" dijo ella con su voz ronca e impaciente mientras intentaba sacar un cigarrillo de su paquete sin éxito. Sus manos la traicionaban.
Nino tomó el cigarrillo, lo puso en su boca, lo prendió y dijo "Te voy a ayudar. Vamos a mi casa, es acá nomás". La mirada de Juana divagaba. Intentó convencerla, "tengo café y un poquito de faso".
Juana intentó sonreír y Nino por un momento pudo recordar a su hermanita menor, de sonrisa tímida y sincera.
Caminaron juntos, ella siempre manteniendo su distancia, dos pasos delante suyo, pisando firme. Nino se sentía débil. Estaba agradecido de que ella estuviera viva, de que lo hubiera encontrado y de que caminara delante suyo, dándole la posibilidad de seguir sus pasos, de no perderla otra vez... y de llorar sin que lo viera. 
El viento era fuerte y secaba sus lágrimas apenas salían de sus ojos.
Llegaron a su casa. Ella no la había visto nunca, hace sólo 3 anos que Nino vivía allí y nunca le había avisado a su hermana que había vuelto y que se quedaría en Buenos Aires. Aún así ella lo sabía, por su padre.
Luego de un café y unas pitadas de faso, Juana parecía respirar con más tranquilidad aunque sus manos aún temblaban.
"Bueno, espero que estés dispuesto a escuchar y a ayudar...

a) Mi novio es Lugo, no sé si lo escuchaste nombrar, es importante. Mueve merca, viste? Tiene contactos importantes, gente grosa. Papá le pidió guita, yo no lo sabía, si no lo hubiese parado.
b) Al viejo le faltan 3 dedos y esto no se va a terminar. Vos te encargarás de la guita pero quien te crees que le gana el tiempo para que te vaya a manguear a vos?"
c) Tema Libre.

Elegí una opción y si es la C... completala! 

4 sept 2013

El Juego

"Lo encontramos. Esta en una habitación en Cabildo 4450...venís?"- Gustavo.
Nino terminaba de leer el mensaje mientras se vestía. Hace 3 días había desaparecido su padre. No era la primera ni sería la ultima vez que lo hiciera, pero eso no significaba que no se preocupara cada vez que ocurría.
Roberto, el padre de Nino, era jugador. Apostaba hasta lo que no tenía. Había 2 motivos para explicar sus desapariciones: 
1- Que hubiera ganado... Y pasara 3 días de fiesta en un hotel con gente desconocida, en su mayoría prostitutas.
2- Que hubiera perdido... Y tuviera que esconderse de aquellos amigos pesados a quienes les debía tanta plata.
Una de las primeras frases que Nino aprendió de su padre fue "te apuesto lo que quieras". A los 5 anos lo consideraba un juego amistoso con su padre, que siempre le ofrecía una recompensa en caso de que supiera la respuesta correcta a una adivinanza o lograra alguna proeza como pasar por la puertita del perro en la casa del vecino y tomar prestado el diario. 
Para Nino, su infancia había estado llena de aventuras de mano de su padre, quien muchas veces lo desafiaba a correr tan fuerte como él, e incluso esconderse por horas.
Fue recién llegada su adolescencia y la repentina muerte de su madre que se vio enfrentado a la realidad. 
Su padre, quien parecía estar lleno de amigos, era en realidad un hombre muy solo. Solía llevarlo a cada prestamista y presentarlo orgulloso como su hijo. En aquel momento Nino aun inocente pensaba, "cuantos amigos que tiene papa y debe quererme mucho porque quiere que los conozca a todos". 
Con el tiempo llego a comprender que a pesar de que su padre realmente lo quería mucho, aquellos no eran sus amigos y el motivo por el que lo presentaba era a modo de garantía. Tener un hijo le otorgaba cierta seriedad. Roberto, en su afán por el juego, juraba por la vida de su hijo.  
Hoy en día, sólo jugaba con su propia vida.
Nino abrió la caja fuerte detrás de su escritorio, metió 3000 pesos dentro de sus zapatos y cerro la puerta de su casa. Si el padre hubiera perdido, con esa plata podría extender por un tiempo los reclamos... hasta que pudiera juntar un poco mas. 
Había caminado 1 cuadra en dirección a su auto cuando sintió una mano sobre su hombro:

a) A dónde vas pibe? Vos y yo tenemos que hablar...
b) Hola... vamos a tu casa? necesito hablar algo con vos...
c) Estoy acá, vine a despedirme...

Esta vez podes votar una opción y quién la dice! Puede ser la francesa, el padre, un amigo o el personaje que a vos se te ocurra!

28 ago 2013

La Francesa



... Había conocido a una francesa. No era despampanante pero tenía una de las miradas más intrigantes que había visto. Siempre se había considerado un gran observador y “detector de historias ajenas”. Esta era una excepción, no había sabido leer nada. La francesa no le había arrojado ni un poco de luz a su curiosidad. Había hecho preguntas que consideraba “deschavadoras”, pero nada. Y lo más interesante, ella le había hecho a él una pregunta que aún pensaba… “Considerarías casarte para conseguir una visa?”
Con el recuerdo de aquella pregunta Nino miró su celular. Eran las 4:05 del día sábado. Sonrió. Amaba despertarse tarde el fin de semana, lo hacía sentir joven. Desde su cumpleaños de 30 había dejado atrás sus viajes y aumentado sus salidas nocturnas. Había aceptado el compromiso y la responsabilidad de dedicarse a crecer en lo profesional bajo la personal condición de no entregarse a lo que él llamaba "una vida sin escapatoria". De esta decisión ya habían pasado 3 años y a pesar de que la abstinencia de la mochila le carcomía el estomago, lo contentaba saber que hoy ganaba lo suficiente para mantener el estilo de vida que deseaba, sin deberle nada a nadie. En algún futuro ahorraría lo suficiente para viajar, solo y libre.
Para Nino "la vida sin escapatoria" era la elegida por muchos de sus amigos, aquellos que una vez a la semana, con suerte, se juntaban a tomar cerveza, hablar de fútbol… mujeres e hijos.
A veces fantaseaba y olvidaba que la extensión de sus salidas nocturnas por más placenteras y emocionantes que fueran, también consumían gran parte del dinero que podría destinar a futuros viajes. Pero a Nino, entre otras cosas, le gustaba disfrutar la vida al máximo, sin muchos frenos.
La francesa, a modo de broma (o no), le había propuesto matrimonio. Nunca imaginó que aquello de lo que siempre había escapado podría acercarle algo que tanto deseaba. Matrimonio+Visa= Viaje por tiempo indeterminado.
Más allá de la loca propuesta, no podía olvidar la mirada de Isabelle. Tenía ojos rasgados color miel y cejas muy finas. Nino había pensado que debía tener familiares japoneses, pero no lo sabía. Cuando le había preguntado, ella había sido muy terminante a pesar de que su modo de hablar era gentil: "El sexo puede ser a veces impersonal, pero la familia nunca lo es. Jamás hablaría de mi familia con un desconocido", le dijo mientras encendía un cigarrillo sentada en su cama. 
Ella hablaba un perfecto español que había aprendido en Madrid. Esa era una de las pocas preguntas que la francesa no había evitado responder en aquel encuentro con Nino. Esos ojos y ese acento habían capturado su atención. El amaba los viajes, los acentos y las culturas distintas. 
Mientras se imaginaba sentado en un registro civil de la mano de Isabelle con un pasaje a Barcelona en su bolsillo, recibió un mensaje de texto que hizo desaparecer ese pensamiento al instante. Decía… 


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Nunca es tarde para despertar

Eran ya las 4 cuando escuchó la puerta principal cerrarse con suavidad. Si el sonido no hubiera desencajado con lo que pasaba en su sueño, no hubiera despertado. “En las playas no hay puertas”… y despertó. El costado izquierdo de su cama aun estaba tibio, pero estaba solo. Le tomó por lo menos 10 segundos recordar que había pasado la noche anterior. 
Nino dormía profundamente y siempre recordaba sus sueños. Hace poco le habían dicho que las personas que recordaban sus sueños en realidad no dormían en un nivel tan profundo. Era una de esas cosas que él calificaba como “pelotudeces que repite la gente”. En su experiencia no había sueños más profundos que los suyos. Lo transportaban a un universo paralelo tan real que le tomaba un poco de tiempo archivar las imágenes en los sectores correctos “realidad/ sueño”, cada vez que despertaba.
Odiaba despertarse feliz y luego recordar que en realidad estaba enojado por algún motivo, o triste, o había pasado una mala noche. El recuerdo de la realidad invadía su mente como la luz de la mañana enceguecía sus ojos.
Ese día las cortinas estaban cerradas. La luz que se colaba por debajo de la puerta no era fuerte como la de las mañanas y el recuerdo de la noche anterior hizo su entrada a través del perfume estampado en su almohada. Había conocido a…

a)      Una mujer mayor que él. Le llevaba al menos 15 anos, o eso calculaba por la textura de su piel. No había querido preguntarle para no romper el hechizo de que “la edad no importa cuando se trata de amor”. Aunque sabía que eso no había sido amor, le gustaba fantasear que lo era cada vez que conocía a alguien. Como en sus sueños, creaba un universo paralelo de romanticismo absoluto.

b)      La novia de su jefe. De no haber visto la foto que ella tenía de fondo de pantalla en el celular, nunca lo hubiera sabido. Al menos no hasta el día del casamiento, que recordaba era el 15 de Septiembre acorde a la invitación que tenía en el primer cajón de su escritorio. Para su mala fortuna, ese día también era el cumpleaños de su mejor amigo que siempre organizaba las mejores fiestas de disfraces.

c)       Una francesa. No era despampanante pero tenía una de las miradas más intrigantes que había visto. Siempre se había considerado un gran observador y “detector de historias ajenas”. Esta era una excepción, no había sabido leer nada. La francesa no le había arrojado ni un poco de luz a su curiosidad. Había hecho preguntas que consideraba “deschavadoras”, pero nada. Y lo más interesante, ella le había hecho a él una pregunta que aun pensaba… “Considerarías casarte  para conseguir una visa?”

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